Mamá y deporte, actividades que deben complementarse

Escrito por Maria del Pilar Pineda En: Temas del día a día

Soy mamá, tengo un hijo de 10 años, y aunque siempre me ha gustado la idea de mantener una actividad física, la verdad es que no me considero la persona más disciplinada. Confieso que en ocasiones he sentido profunda envidia al ver esas mamás que incluso teniendo más de un hijo, tienen tiempo no solo para ser exitosas en sus trabajos, sino que siguen unas rutinas deportivas exigentes, y por lo tanto lucen sus cuerpos esbeltos y tonificados.

Antes de que naciera mi hijo iba al gimnasio al menos 2 ó 3 veces por semana y aprovechaba toda ocasión posible para caminar (siempre me ha gustado mucho), pero una vez nació mi hijo, adiós gimnasio, adiós ejercicio.

Fueron casi 5 años donde mi rol como mamá opacó el deseo de verme y sentirme muy bien físicamente.

Considero que he tenido unos buenos hábitos alimenticios, razón por la cual pude mantener mi peso más o menos estable,  pero  la falta de actividad física empieza a notarse y el paso del tiempo y la ley de la gravedad empiezan a hacer de las suyas. Es allí donde empieza a surgir ese sentimiento de culpa con nuestro propio cuerpo, sobre todo porque el destinar tiempo para cuidar nuestro físico, implica que en ocasiones sacrifiquemos el tiempo que le corresponde a nuestro rol de mamás.

En el 2009, teniendo mi hijo escasamente 1 año, fui diagnosticada de cáncer de seno, y entonces se sumó a los kilitos de más y a la celulitis ya presente, la realidad irremediable de tener que renunciar a uno de los atributos más importantes para cualquier mujer, como son nuestros senos.  Ellos que se convierten en nuestros compañeros de aventuras, que conocen nuestros secretos más íntimos y que en ocasiones, como en mi caso, gozan de nombre propio.

Y sí, confieso que ha sido una de las renuncias más difíciles, pero que cuando la pones en una balanza y te das cuenta que lo que realmente tienes es una oportunidad maravillosa de seguir viviendo, porque el cáncer que te encontraron fue descubierto justo en el momento preciso, “in situ” y que no ameritaría ningún tratamiento posterior de quimioterapia, pues te dices a ti misma “¡que carajos, es solo una teta!, vamos a hacerle la despedida que se merece y a seguir adelante”, y así lo hice.

Tengo la fortuna de tener a mi lado a un hombre maravilloso que me sigue viendo hermosa, y hasta exótica con mi nueva realidad. Sigo viva y espero que mi hijo pueda tener mamá para muchos años.

Para esas alturas, y con la sombra del cáncer encima, ya el ejercicio no era un tema de solo verme bien, sino que era una necesidad absoluta. Buscando alguna actividad que me ayudara en ese propósito, pero que adicionalmente no compitiera con mi rol de mamá, encontré el atletismo, el cual combino con al menos 2 o 3 sesiones semanales de 20 minutos de ejercicio de fuerza.

Siempre había visto el atletismo como un deporte aburrido y sin mayores emociones, pero la verdad es que cuando empecé a correr con cierta regularidad, me encontré con la mejor opción para mantenerme en forma y saludable, invirtiendo el tiempo que  tengo.

Lo importante para quienes se decidan por ésta o cualquier otra actividad física, es hacerlo paulatinamente, asesorándose de un experto o dedicando tiempo a leer sobre el tema, para adquirir la técnica que proteja nuestro cuerpo de lesiones.

Lo más emocionante será ver el avance que día a día empezarás a experimentar, esa sensación de querer ir siempre un poquito más allá.

Nunca es demasiado tarde para empezar, solo necesitas la determinación de querer hacerlo y encontrar la motivación adecuada. Conectar con el ejercicio que realmente disfrutes, salir de la rutina y de la comodidad del sedentarismo.

 


No hay comentarios, se el primero en comentar sobre este artículo

Déjanos tu comentario